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Historia

Historia

Fue proyectado por Emili Pou. Las obras comenzaron en 1855 siendo el contratista el mismo que construiría más tarde el faro del Botafoc. Al inaugurarse disponía de una óptica fabricada por la casa Henry Lepaute, de 2º orden, con una apariencia luminosa de eclipses y destellos prolongados de 60 en 60 segundos. La linterna tenía 3 metros de diámetro. Todo el equipo costó 48.915 francos de los que 16.200 fueron de la linterna, 450 del embalaje, y el resto para la óptica y lámparas. Comenzó a lucir el 19 de noviembre de 1857. Originalmente era de planta circular, pero más tarde se añadieron sendos pabellones como ampliación de las viviendas de los torreros. Su primera fuente de iluminación era una lámpara moderadora de resorte para aceite de oliva que más tarde, como en el resto de faros, se sustituyó para adaptarse al empleo de parafina y petróleo como combustibles. En 1928 se cambió también el sistema óptico, acoplando un nuevo juego de lentes giratorias sobre flotador de mercurio, con lo que pasó a tener una apariencia de grupos de 4 destellos. En 1971 se volvió a cambiar la totalidad de la instalación óptico luminosa por otra de gas acetileno, al mismo tiempo se modificó el torreón y se cambió la linterna, quedando desde entonces el faro automatizado y deshabitado. El faro comenzó teniendo un servicio de lancha con dos marineros que vivían en el islote. Este servicio, como en el resto de faros de Baleares que lo necesitaban, se externalizó mediante subasta, debiendo los marineros a partir de entonces residir en el Puerto de Sant Antoni. Se establecieron dos viajes semanales obligatorios al faro par llevar los víveres y transportar al personal y sus familias. En caso de urgencia los torreros hacían a los marineros señales ópticas, mediante el empleo de un espejo o la colocación de una bandera blanca. En casos así los marineros debían salir rápidamente de Sant Antoni para socorrer a los torreros, siempre claro está que el tiempo lo permitiese.