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Historia

Historia

Señal hoy desaparecida, estuvo contemplada en el Plan de 1847 con aparato de tercer orden pequeño modelo y con una apariencia de luz fija blanca variada por eclipses cada cuatro minutos, lo que le confería la particularidad de ser el faro con el ritmo más lento de todas las Baleares. Fue proyectado por Emili Pou. En aquel momento su alcance era de 15 millas náuticas para un observador situado a 4 metros de altura sobre el mar y con un estado de la atmósfera ordinario. Su ubicación fue objeto de discusiones desde el primer momento. Había opiniones discrepantes, unos partidarios de situarlo en el enclave denominado “Punta Grossa”, amparándose fundamentalmente en razones de recalada, y otros, defensores de la ubicación en el Islote de Tagomago, por entender que la luz prestaría mejor servicio a los usuarios en general y en especial a los pescadores. El acceso a una zona acantilada, y en un promontorio a unos dos kilómetros y medio de distancia del lugar más cercano con camino de acceso, introdujeron no pocas complicaciones y obstáculos para las obras cuyos materiales se transportaban por vía marítima para luego ser subidos al emplazamiento del faro. Las obras se llevaron a cabo con dificultades añadidas a causa de una epidemia de cólera y la necesidad de cambiar las canteras por ser de muy mala calidad la piedra extraída en el primer emplazamiento. Por ello, aunque los primeros torreros allí destinados llegaron a mediados de 1868, sin embargo el faro no se inauguraría hasta el 15 de septiembre de 1870. Al poco tiempo de inaugurarse, se comprobó que su ubicación no era la idónea, debiendo construirse finalmente un nuevo faro en la isla de Tagomago, eliminando para siempre el de Punta Grossa. Aunque el faro de Tagomago se iluminó en 1914, el de Punta Grossa no se apagaría hasta el 1 de agosto de 1916, por esperarse a que se construyera una baliza que facilitara la entrada al pequeño puerto de la Cala San Vicente. En 1918 se entregó al Ministerio de Hacienda el edificio.