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Historia

Historia

El proyecto fue redactado por Antonio López y Montalvo. Dadas las complicaciones que representaba la construcción de un faro en este islote, no se presentó ningún licitador a la subasta y las obras tuvieron que realizarse por Administración. Se construyó entre 1854 y 1856. Comenzó a funcionar con una óptica catadióptrica fija de 6º orden construida por la casa Sautter, disponiendo para el alumbrado de una lámpara moderadora de aceite. Se inauguró el 1º de mayo de 1856. Al tener la torre muy poca altura y verse afectada por los rociones del mar, los cristales de la linterna perdían con rapidez transparencia y su luz no podía apreciarse con claridad suficiente en ese paso tan peligroso entre Ibiza y Formentera. Por esta razón, en 1857 se propuso cambiar su categoría para pasar a ser un faro de 4º orden, inaugurándose su nueva luz el 30 de noviembre de 1861, aunque permaneciendo su apariencia como luz fija blanca. En este nuevo proyecto, realizado por Emili Pou, también se recreció la torre unos cinco metros. La óptica retirada fue colocada en el faro del Botafoc el cual se inauguró esa misma noche de 1861. Con posterioridad el faro pasó a ser de ocultaciones. Parece ser que fueron varias las actuaciones de sus torreros para salvar las vidas de los náufragos. En uno de esos actos heróicos, el 11 de febrero de 1881, murieron los dos torreros al intentar ayudar a la tripulación del vapor inglés Flaminian que realizaba su trayecto entre Gibraltar y Génova. Dadas las duras condiciones de vida que debían soportar los torreros y sus familias, únicos habitantes de este pequeño islote, fue el primer faro que se automatizó mediante el empleo de la entonces moderna tecnología sueca, que utilizaba el gas acetileno para el funcionamiento de una serie de sistemas de alumbrado con encendido automático mediante una válvula solar. Como consecuencia de esta incorporación tecnológica, el faro quedó desde 1929 sin personal viviendo la isla.